La autonomía en una residencia de la Tercera Edad en Abrera

La autonomía en una residencia de la Tercera Edad en Abrera

La Tercera Edad puede ser una etapa interesante de la vida si estamos en buenas condiciones. Entendiendo este nuevo paradigma, toda residencia ha de permitir la autonomía del interno. Te explicamos mejor por qué.

La autonomía en una residencia de ancianos

El primer aspecto a tener en cuenta es que el residente, en muchos casos, ha entrado voluntariamente. Si es así, nuestra obligación es respetar sus convicciones y favorecer su autonomía. Por este motivo, y previo aviso, facilitamos que pueda salir a tomar algo o a pasar un día fuera si así lo desea. De esta manera, la residencia pasa a asemejarse más a un hotel. El residente puede ir a tomar café o a desayunar y volver pasado un rato. Cuando se trata de personas que no tienen limitaciones físicas ni cognitivas importantes, esta es una buena opción.

Por otra parte, la residencia facilita aspectos importantes como la asistencia de médico o servicios de fisioterapia. De esta manera, conseguiremos que el residente esté más cómodo y pueda alcanzar su autorrealización. También preparamos actividades específicas para aquellas personas que quieren salir pero que tienen limitaciones físicas, como es el caso de las excursiones. Si se quieren conocer lugares de los alrededores y hacer grupo, nosotros contribuimos a ello.

Otro aspecto no menos importante es la autonomía afectiva. Este elemento es fundamental porque la calidad de vida de las personas que viven mejorará. En ningún caso las residencias de la Tercera Edad son espacios cerrados. Al contrario, son lugares en los que el residente se puede relacionar con otras personas y compartir experiencias. Por otra parte, se pueden recibir visitas de seres queridos. De esta manera, el concepto de residencia ha cambiado mucho los últimos años.

Las ventajas de residir en Palau de Can Sunyer

En Palau de Can Sunyer trabajamos un conjunto de profesionales que dan una visión multidisciplinar. Este aspecto es fundamental para asegurar que cada residente tiene aquello que necesita para su desarrollo personal. Para poder ayudar a nuestros internos, partimos de dos elementos fundamentales:

  1. Su situación física y cognitiva. Sabemos que no es lo mismo tratar con una persona con demencia o paralítica que con alguien que todos los días opta por correr o caminar. Una persona con autonomía física y psicológica ha de poder entrar y salir con cierta libertad. Salir a tomar algo con la familia debería, también, ser normal.
  2. Sus circunstancias personales afectivas. Uno de los fenómenos que queremos evitar es el de la soledad. Por este motivo, contamos con psicólogos y educadores sociales que comprueban cuál es la situación de partida. Una persona sola o que acaba de quedarse sola necesita un mayor apoyo que quien tiene seres queridos que lo visitan.

En definitiva, si buscas una residencia de la Tercera Edad en Abrera para tus seres queridos, te animamos a que nos visites. Estamos convencidos de que te gustarán nuestras instalaciones y la gama de servicios que ofrecemos al residente. Contacta con nosotros y te ofreceremos más detalles lo que hay a tu disposición para que tomes la decisión.

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