La depresión en la Tercera Edad: cómo superarla

depresión en la Tercera Edad

La depresión en la Tercera Edad: cómo superarla

Los problemas psicológicos son un problema de nuestro tiempo y se dan en todas las edades. Hablaremos de la depresión en la Tercera Edad, de sus causas y soluciones.

Depresión en la Tercera Edad: por qué se manifiesta

La depresión en la Tercera Edad puede tener una problemática específica poco relacionada con lo que sucede en otros momentos de la vida.

En primer lugar, hay gente que no lleva nada bien la jubilación. El hecho de dejar de tener una ocupación diaria trastoca los planes de vida y los ritmos. Cuando esto sucede, es habitual que durante ese periodo de adaptación la persona se deprima.

Otro motivo recurrente que puede desencadenar en una depresión es la pérdida de un ser querido. Normalmente, esto sucede cuando la persona está casada y muere su cónyuge. En estos casos, se impone que la persona busque nuevas actividades para no entrar en un círculo vicioso.

Finalmente, están las cuestiones relacionadas con el envejecimiento. Una persona que note la merma de sus facultades físicas puede caer en una depresión.

Por lo tanto, es extremadamente importante saber separar cada caso para proponer una solución que se adapte a las necesidades.

El apoyo que prestamos en las residencias de la Tercera Edad

Una de las virtudes de las residencias de la Tercera Edad es que pueden realizar un seguimiento del residente. Eso sí, es importante decir que en el caso de las personas autónomas tiene que ser con su consentimiento.

Si te sientes deprimido o deprimida, en la residencia contamos con psicólogo propio. De esta manera, podemos diagnosticar tu problema y ofrecerte pautas para que recuperes las ganas de hacer cosas. En los casos extremos, te podemos derivar a nuestro médico. Por lo tanto, sí tenemos un apoyo para que no haya problemas.

En los casos de personas dependientes, realizamos de oficio el seguimiento. En estos casos, se impone comprobar cuál es el estado neurológico y de capacidades cognitivas. Además, convendrá saber si la persona está bien o, por el contrario, también tiene decaimiento.

Afortunadamente, en la residencia de la Tercera Edad disponemos de todos los medios materiales y profesionales necesarios. No en vano, la depresión en la Tercera Edad es una problemática delicada a la que hay que aportar soluciones.

Conclusión

Los procesos depresivos en la Tercera Edad son muy comunes. El reto es saber detectarlos, distinguirlos de otro tipo de dolencias mentales y darles solución. Este es el motivo por el que una residencia ha de contar con profesionales cualificados y un buen entorno. De esta manera, se puede conseguir que los residentes estén en perfectas condiciones.

Si estás interesado en un lugar donde estar con todas las comodidades, en Palau de Can Sunyer tienes lo que buscabas. Disponemos de una amplia gama de posibilidades adaptadas a tus necesidades. Estamos especializados en ayudar en la depresión en la Tercera Edad para mejorar la calidad de vida. Te animamos a que contactes con nosotros si quieres saber más acerca de los servicios que te ofrecemos.

 

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