Depresión y personas mayores

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Depresión y personas mayores

Conoce cuáles son los factores de riesgo de que las personas de edad avanzada sufran depresión y cómo afrontarlo.

La depresión se caracteriza por un trastorno del estado de ánimo continuado en el tiempo donde predomina la tristeza, sensación de pérdida que provoca alteraciones en nuestro día a día e impide desarrollarlo de manera normal. Se trata de una enfermedad mental que es bastante presente en las personas mayores, básicamente por los factores de vulnerabilidad: problemas de salud y limitaciones, dificultades económicas, soledad, impotencia …

¿Qué causas de depresión hay y cómo identificarlas?

Entre las causas de depresión hay enfermedades, como por ejemplo la demencia, enfermedades del tiroides, enfermedad de Parkinson, dolor crónico, situaciones de duelo prolongado (es normal la tristeza cuando existe la pérdida de un ser querido), enfermedades que generan limitaciones físicas…

Hay diferentes síntomas presentes en las personas mayores que nos pueden ayudar a identificar que padece depresión:

  • la apatía,
  • el cansancio,
  • la pérdida del apetito,
  • la pérdida de interés por las cosas,
  • la dificultad para reír,
  • la irritabilidad,
  • el llanto fácil,
  • trastornos del sueño,
  • baja autoestima…

Los profesionales sanitarios nos valemos para hacer el diagnóstico de la entrevista y de la exploración clínica, también de la Escala geriátrica de Yesavage para identificar casos de trastornos de estado de ánimo no detectados.

La depresión es una enfermedad y no la debemos considerar en ningún caso como síntoma de vejez.

¿Qué podemos hacer para prevenir la depresión en los ancianos?

Para prevenir la depresión es importante combatir la soledad, las personas solas y que no se relacionan con otros tienen más riesgo de enfermar. Distraerse y hacer actividades es muy importante, así que hacer ejercicio de manera regular adaptado a las posibilidades de cada persona ayuda. Asimismo es conveniente reducir el consumo de alcohol y de medicamentos sedantes, y establecer unos hábitos alimentarios y de descanso adecuados para mejorar el bienestar de la persona.

Si estamos con una persona que está triste acompañémosla, escuchamos-la. Si tiene ganas de llorar que lo haga.

La depresión tiene también abordaje farmacológicos, existen medicamentos más específicos para tratar la depresión en personas mayores y reducir el nivel de angustia. Debemos evitar pero la cronificación de tratamientos con ansiolíticos y somníferos. Es complicado, pero los ansiolíticos y aún más los somníferos deberíamos intentar poner fecha de inicio y de fin del tratamiento y reduciendo las dosis de producto siempre que sea posible.

Habitualmente la depresión en personas mayores mejora con acompañamiento y tratamiento adecuado. ¡Evitamos el aislamiento y la soledad!

Si observamos síntomas compatibles o tenemos dudas hay que consultar a un profesional médico.

Lluis Esteve Balagué

Médico especialista en medicina familiar y comunitaria con 17 años de experiencia en el campo de la geriatría

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